viernes, 26 de febrero de 2016

Resiliencia en la escuela

Hoy en clase hemos visto la película Diarios de la calle (Richard LaGravenese, 2007), y así nos hemos parado a pensar en cómo el funcionamiento de una clase puede cambiar dependiendo de la manera en la que el profesor enfoque su estilo de impartir lecciones. Erin Gruwell es una principiante en el mundo de la docencia que elige ese colegio por las supuestas buenas calificaciones de sus alumnos sin saber, que en escasos años el resultado de estos ha ido cambiando a causa del ingreso en dicho centro de alumnos con ciertos problemas, similares entre sí.

Pese a los problemas que esto supone, Erin desde el primer momento creyó en el potencial de estos chicos problemáticos, consiguiendo al fin confianza por parte de estos.
Por ello, hemos llegado a la conclusión de que para conseguir la atención de los alumnos se necesita tener cierto interés por sus vidas privadas, intentando primero resolver estos problemas. Por ello, para poder conseguir todo esto, necesitó varios trabajos extra cuyo objetivo era ganar dinero cambiándolo por el interés de sus alumnos. Cabe resaltar el cuaderno que les entregó a todos y cada uno de ellos en el que escribirían todo lo que quisieran, pudiendo expresar  lo que llevaban dentro y así, ella podría ayudarles.

Con esta película hemos reunido aspectos que nos gustaría que estuvieran presentes en nuestra escuela ideal, independientemente del carácter de los alumnos, puesto que para un buen aprendizaje, es necesario captar la atención de cada uno de ellos. Hemos asemejado este tipo de educación con un buen docente porque, ¿para qué sirve vomitar durante un laaaaaargo periodo de tiempo toda la teoría e irte satisfecho a casa aún sabiendo que tus alumnos mientras tanto disfrutaban de una magnífica siesta? Para nada. Por ello, debemos darle muchísima más importancia a la práctica, ya que realmente en ella es cuando aprendemos, de ahí  el lema “learning by doing”.


Cuando estábamos viendo la película Diarios de la calle, se nos vino a la cabeza otra  película, Los chicos del coro (Christophe Barratier, 2004), por la mera razón de que ambas películas tienen muchas partes en común, o por lo menos se las encontramos.


Primeramente, la figura de la profesora Erin se asemeja a la de Mathieu. Ambos son dos profesores que dan por primera vez clase en un colegio nuevo, en los que los niños que les tocan son problemáticos. Por un lado, Erin tenía una gran diversidad cultural en su clase, lo cual provoca grandes tensiones entre los asistentes, ya que cada uno defendía a los suyos. Su clase recibía el nombre de “los tontos”.

Por otro lado, Mathieu se encontraba en un reformatorio, basado en la ley “acción, reacción”. Los niños se encontraban en este lugar debido a diferentes razones.
Por lo que, ambos profesores van a buscar un cambio en sus alumnos, ya que creían en ellos. Mientras que Erin se abre a sus alumnos, mandándoles un “diario” para que les contase sus vidas, Mathieu forma un coro otorgándole a cada niño cierta importancia. Con esto lo que consiguen ambos es unificar la clase y ganarse la confianza de sus alumnos, ya que se convierten en sus amigos.

Además, ambos muestran su carácter renovador e inclusivo frente a la dirección que se limitan a dar la materia, sin detenerse en cada alumno. Esta será un impedimento para realizar los objetivos de ambos profesores, pero al final lo conseguirán.
Por último, ambos profesores se implican, se preocupan, se abren hacia sus alumnos, lo cual hace que los niños se sientan cómodos, y se respeten entre ellos.


Todo esto se puede resumir en una palabra: RESILIENCIA
Para entender bien esta palabra y lo que conlleva, buscamos artículos en los que se explicara su significado. La resiliencia puede definirse como la capacidad de recuperarse, sobreponerse y adaptarse con éxito frente a la adversidad, y de desarrollar competencia social, académica y vocacional. (Henderson, N. & Milstein, M. M; 2003).

Pensamos que hay que llevarla a las escuelas, para ello es necesario que haya docentes con una actitud constructora de resiliencia que transmitan a sus alumnos esperanza y optimismo, como vimos en las dos películas que usamos como ejemplo.

Un maestro no puede limitar a sus clases a dar una aburrida teoría, mandar deberes e irse a su casa, esperando que todos le obedezcan aún teniendo problemas ajenos a la escuela, como puede ser una familia desestructurada. La escuela es la segunda casa de los niños, y el maestro debe, además de enseñarles conocimientos teóricos, darles la oportunidad de que aquellos que tienen una vida difícil cuenten con la esperanza de tener éxito en un futuro.
Para ello, el maestro debe enriquecer los vínculos en el aula, enseñar habilidades en la vida, brindar apoyo y afecto, transmitir expectativas elevadas y dar oportunidades de participación significativa.

Nadie tiene un futuro fijado y todos podemos cambiar nuestro destino con nuestras propias acciones, esto deben saberlo todos los niños, sobretodo, aquellos que cuentan con una vida difícil en la que la sociedad le da a pensar que no pueden ser lo que ellos quieran ser realmente, por ejemplo, un niño cuyos padres son drogadictos, no tiene porque en un futuro tomar ese ejemplo y ser como ellos, no tiene porque dejar sus estudios a temprana edad para formar parte de la delincuencia; esto puede cambiarlo el propio maestro que debe hacerle saber al niño que, con su esfuerzo, puede llegar a tener éxito en la vida.


Referencias:
- Henderson, N., & Milstein, M. M. (2003). Resiliencia en la escuela. Buenos Aires: Paidós.


1 comentario:

  1. Ese es un grupo del que espero mucho. La idea de relacionar las dos películas y ambas con el concepto de resiliencia es original.
    Buen trabajo, enhorabuena.

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